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jueves, 26 de junio de 2008







VAMOS DE ESTRENO. Sí, es verdad, a esta nave sideral aún le falta una mano de pintura pero como quiera que los motores funcionan a la perfección y el depósito de combustible está a rebosar, vamos a comprobar si el piloto es capaz en su primer vuelo, de llegar hasta la pista de aterrizaje de Burguillos del Cerro.

Esta será mi primera escala para saludar a unos excelentes amigos y amigas, así de paso, me pavoneo delante de ellos enseñándoles este artilugio que adquirí a precio de saldo, y que solo gracias a mi destreza en el arte de la mecánica (yo antes arreglaba somieres y estañaba cubos de cinc), así he podido modificar un poco el diseño de esta nave.

Me acomodo en el asiento del conductor, no sé porque digo que es del conductor ya que solo hay uno y bien que lo siento, (del verbo sentir), porque ahora que lo pienso, no es que sea yo un Brad Pitt ni mucho menos y aunque mi hija tiene la mejor foto mía para uso comestible.... no, no es que se la coma, la tiene para amenazar con enseñársela a mi nieta pequeña cuando esta no quiere comerse la papilla, sí sí, lo hace a modo de arma persuasoria, pues como digo, ahora me arrepiento de no haber puesto un segundo asiento para una posible y circunstancial “pilota” (piloto en femenino), pues uno nunca sabe lo que se puede encontrar por ahí. Bien es cierto que esto no es un Simca 100, pero bueno, para algo lleva el llamado “piloto automático”, además de un asiento de cuero negro a todo confort y un conductor que si bien se asemeja a Quasimodo, no deja de ser un “latin lover” con su masculinidad a flor de piel, por si la piel de alguna flor, tuviera a bien desear un injerto metafísico aún cuando el físico (el mío), lo más probable es que se quedara solo en eso, pues lo de “meta” (verbo meter), tengo mis dudas más que nada por la falta de experiencia pues confieso, que la última vez (bueno, la última, la primera y la única) que me cogió en prácticas, fue cuando lo del famoso intento de golpe de estado en las Cortes con tan mala suerte, que aquel acto destinado a ser mi bautismo, se quedó en agua de borrajas pues en el momento culminante me asusté al escuchar los disparos y allí se acabó mi bautizo, mejor dicho, no acabó nada porque apenas si había empezado y aquello fue para mí un desastre mucho mayor que el de Tejero. O sea, que aquella funesta noche ninguno de los dos consiguió sus propósitos, y las pistolas fueron más de fogueo que de otra cosa, aunque a mí lo Tejero me importaba un pito, porque oye, hablando de pitos cada cual siente el suyo, y yo, lo que se dice sentir sentir, sentí muy poca cosa, mejor dicho, no sentí ná de ná.

¡Vaya nochecica! Tantos días que tiene el año y va el aguafiestas ese y coincide con mi toma de la Bastilla. Y es que lo mío es de juzgao de guardia. Lo de la bastilla lo digo porque muy fina no es que fuera la madrina del bautizo, que el culo, digo calculo a ojo buen cubero que andaría cerca de los 120 kg. Pero pa qué nos vamos a engañar, sirviendo yo de asusta-niños.... ¿a qué más podía aspirar?

textoalternativo Pero en fin, como que eso no es el tema de esta hoja de bitácora, sigamos con el despegue que esto promete ser muy interesante:
Los motores suenan que es una delicia, pongo mi cadena musical con altavoces estéreos a todo volumen, piso el acelerador a fondo y…. ¡¡Catacraakkkkkk!! ¡¡Pumbaaaaa!!, no me doy cuenta que tengo puesta la marcha atrás, y ¡madre mía!, ¡¡qué leñazo le arreo a la nave que estaba aparcada detrás de mí!! Le hice un agujero tremendo en la cabina, le arranqué las ruedas de cuajo y la lujosa nave dio con su panza en el suelo formando un estropicio de dos pares de atributos masculinos. Menos mal que su dueño no andaba por allí que si no, este mi primer vuelo acaba peor que mi primer y único intento de bautizo. Eso sí, un señor que lo vio todo va y me dice el maleducado: ¡¡Dominguero!! ¡¡Ya te vale!! ¡¡A ver si ponemos más cuidao cacho inútil!! ¡¡que has dejao esta nave p´al desguace!!

¿Habrase visto poca vergüenza? (dije yo para mis adentros), pero me hice el disimulado porque aquel salvaje llevaba un martillo en la mano y nunca se sabe de lo que son capaces estos locos, que igual se cabrea, le da con el martillo a la puerta de mi nave y me la abolla.

El caso es que volví a intentar el despegue. Pongo la primera, voy soltando el embrague poco a poco y los cinco minutos miro por la ventanilla y suelto una exclamación a grito pelao: ¡¡Ala, no hace nada que he despegado y ya veo a las personas como hormigas!! Mas para sorpresa mía escucho la voz del mismo impresentable de antes que me grita: Eso que ves son hormigas de verdad idiota, burro más que burro!! ¿No ves que ni siquiera te has movido del sitio?

¡Jopé! ¡Que genio tenía el individuo, con lo bien que había comenzado yo el día y aquel insurrecto quería fastidiármelo.

Y pasado el bochorno por el pequeño y nada importante incidente, ahora sí, mi nave se desliza por la pista a toda velocidad mientras suena por mi equipo musical la retransmisión de una misa en directo en el preciso momento que el párroco pronuncia: ¡Que dios te proteja! ¡También es casualidad leche…..!
Y menos mal que unos obreros que andaban por allí arreglando baches, se apartaron con diligencia, pues cuando más velocidad llevaba, me salí unos metros de la pista y si no andan listos los hago papilla. Bueno, hay que reconocer que para algo sirvieron las palabras del cura.

Finalmente digamos que espero que mi primera escala en Burguillos del Cerro, se efectúe con un aterrizaje sin víctimas. Yo ya he avisado por radio que todos los burguiñanos se concentren en las cercanías del castillo, por si acaso, y además que se queden tumbados en el suelo hasta que yo pase por allí, no vaya a ser que lo haga en vuelo rasante y me los lleve por delante.
Ah, y que conste, ¡¡Llevo la “L”!!
Ya les contaré

sábado, 21 de junio de 2008

DESPEGANDO

Hoy os voy a contar lo que me pasó un día que fui a la TV para hacer un casting ( ¿se escribe así?).
Era un programa que se llamaba “Salto a la cama”, no no, espera, era “Salto a la fama”.
Es que claro, por entonces yo tenía un chorro de vozzzzz, yo era el amo del falseteeeee, y cantaba por Juanito Valderrama, Antonio Molina, La Paquera de Jerez, La Niña la Puebla ( colega mía)…. en fin, que oye, que no se me daba mal. Que lloviera al día siguiente… ¿He dicho que yo viera? ¡qué iluso!. Pues eso, que si llovía al día siguiente, digo yo que sería culpa de las nubes. Que había por ahí siempre algún gracioso que…. ¡malahe!!

En fin que me presenté, ¡vaya si me presenté!, pero es que tengo un defectillo… ná, no tiene importancia, pero siempre me ha hecho la puñeta, ¡Jodío defectillo!, incluso algunas veces me llevé una colleja de algún marido celoso. ¡Amos hombre! ¡Con lo buena persona que soy yo!

El caso es que tengo un tic nervioso en el ojo, pero muy leve eh, no vayáis ahora a pensar que era la puerta del reloj de cuco dando la 12, pero claro, así de cerca, pa qué nos vamos a engañar, se notaba mogollón, y si estaba nervioso reconozco que era hasta desagradable mirarme a los ojos. ¡Con lo bonitos que los tengo y lo mal aprovecháos que están! Son así de un verde azulao tirando a marrón granate con tonos lilas y rosa fucsia…..

Como os iba diciendo, cuando llegó mi turno, ¡6 meses entrenando la canción! con cada bronca de los vecinos, que pa qué os voy a contar, ¡Qué sabrán ellos lo que es un artista de campanillas!

Y bien, allí me tenéis en mitá el escenario, con mi traje alquilao; pantalón un poco ancho, bueno, tan ancho que parecía una falda de volantes, pero con una chaquetilla de adornos brillantes, que ríete tú de aquel torero amigo de Perolo, es decir, iba más chulo que una peseta olivas.
¿La canción? Ah sí, se me había olvidao mencionarla, perdonarme pero es que con la emoción del recuerdo…. Era una que se llamaba “Soy minero”, no sé si la conocéis porque este tipo de canciones solo era pa “entendíos”, pero sí sí, así se llamaba. Además la cantaba haciendo un homenaje a mi abuelo que fue amigo del abuelo de Victor Manuel, los dos fueron los mejores picadores (en la mina), de la historia de España.

Suena la música, recuerdo que habían traído para la ocasión especialmente para mí, a la orquesta filarmónica de Viena, que por cierto, mucha fama y mucha popularidad y cuando empezó a sonar, siguiendo las instrucciones de un pingüino dando palos al aire, me quedé to sorprendío porque aquello que sonaba era el vals del Lago los cisnes. Ya, ya sé que el pantalón me iba muy ancho pero…tan aturdío me quedé, que hasta se me soltó la guita que hacía de cinturón y aquellos pantalones anchos rodaron por los suelos. ¡Jo! ¡Qué vergüenza pasé!. Ojalá hubiera hecho caso a mi madre cuando me dijo que ese día sí que tenía que llevar calzoncillos, prenda que yo nunca usaba por parecerme superflua e innecesaria. Y a pesar de que ella insistía: ¡Chacho! ¿pero tú te crees que te vas a presentar a un evento tan importante sin carzoncillos? ¡Que nunca se sabe lo que pué pasar! Pero yo, que siempre fui más terco que una mula, pues eso, que allí se quedaron en casa, y eso que eran muy bonitos así con topitos de colores rojos y amarillos. Un dato: La gente se desternillaba de risa, digo yo que sería por…, bueno cualquiera sabe, y eso que yo diestro y veloz me los subí enseguida.

Total, que me subo los pantalones disimulando y me ato otra vez la cuerda con un doble nudo pa asegurar su ley de la gravedad, justo en el momento que suena, ahora sí el “Soy minero”. Y antes de yo arrancarme, escucho a mi madre gritar: ¡Bravooo” ¡To-re-ro!.
¡Cállese señora o la echamos del estudio!, le recriminó un tío con cara de pocos amigos que se paseaba por allí haciendo un montón de cosas raras con las manos a modo de órdenes. Debía ser alguien importante, o el que pagaba, porque to quiski le obedecía, hasta mi madre que és de armas tomar se calló, menos mal que no le dio por arrearle en los morros con un bolso que siempre lleva y que más de uno ha probado sus adornos de metal. ¡Menuda es ella!

Y bueno, ahora me tocaba a mí dar el pecho, quiero decir el do de pecho, ¡Jo! en qué estaría pensando yo! En fin, que comienzo: ¡Tararí tachín tachín! “Yo no maldigo mi suerteeeee, porque minero nacíiiiiii. Pero me cagüen la leche, me pongo nervioso porque suelto un gallo, cosa que nunca me había pasao, y allí me tenéis con el tic de mi ojo jugándome una mala pasada. ¡¡¡Todo el rato guiñando el ojo sin parar!!!!
Había por allí una rubia que oye, se ve que le gusté y ella también me guiñaba el ojo con un gesto de su cabeza como si fuera una invitación para después de mi actuación, pero también me di cuenta que por allí cerca había un tío con cara de gorila junto a una morenza minifaldera, ¡juer cómo estaba la morena!, que me echaba unas miradas que daba miedo. Y yo sin poderlo remediar, guiño va guiño viene hasta que aquel fulano gesticulante que daba órdenes a diestro y siniestro, hace una señal a la orquesta, y ésta paró de sonar en seco, mientras yo iba por: “Soy el mejor barreneroooooo, de toda Sierra Morenaaaaaa….. Y claro, un poco asustao, mejor dicho, muy asustao, dejé mi barreno quieto y veo que se me acerca aquel tipo marimandón y me dice el bestia:
¡Es usted más malo que la tiña!
Me quedé que si me pinchan no sale sangre. ¡Habráse visto cabrito más mal educao! Y añade: ¿Pero dónde va usted con la mierda esa de su guiño de ojo? ¡lárguese de aquí antes de que le eche a patadas! ¡Coja usted a su madre del bracete y váyanse por dónde han venido!, me suelta aquel insurreto así como no quiere la cosa. Mira, no me quité la guita y le aticé con ella en los cataplines, por no montar allí un cisco de mil demonios. Todo lo contrario, porque como yo no quería salir de allí sin triunfar, le dije con muy buenas palabras: Si és por los guiños no se preocupe hombre, que esto se me quita tomándome una aspirina.
—¿Ah sí?. —me dice con muy mala leche— Y qué coño hace que no se la toma ¡ya! Venga va, ¡le doy otra oportunidad! ¡pero apresúrese que no tenemos todo el tiempo del mundo! Por dios, ¡qué genio!

Y allí me tienes más nervioso que un flan metiéndome las manos por los bolsillos buscando una aspirina. Y ya se sabe, cuando uno está nervioso, no encuentra ná y mi ojo cada vez con los guiños más seguidos. Todo lo que sacaba de mis bolsillos eran preservativos de todos los tamaños y colores, mientras la gente se partía de la risa.
¡Chacho! el suelo quedó que parecía una alfombra de globos multicolor.
Y las aspirinas sin aparecer.
Y el monstruo de las galletas,marimandón él y cada vez más cabreao por fin explotó: ¡Me cagüen en toas tus muelas! ¡Depravao! ¿Pero tú te crees que esto es un casting de actores porno?
Y yo, sin poderme reprimir le solté ya sin contemplaciones:
¡Vállase usted a tomar por donde amargan lo pepinos! ¡A usted le quisiera ver yo en una farmacia pidiendo aspirinas, mientras guiña el ojo a la dependienta ! ¡Cacho pendón!

Bueno, al final, me dejaron terminar, yo creo que por lástima, pero la verdad es que cuando acabé de cantar “Soy minero”, creo que lo hice tan bien, que me tiraban de to mientras me decían: ¡Otra, otra, otra! Luego canté “La fuente del Avellano” y lo mismo: ¡Otra, otra, otra!. Después “La Paloma Blanca” y así hasta que agoté el repertorio y les tuve que decir: Muchas gracias pero ya vale no? ¿Hasta cuando me queréis tener aquí?
Chachos, si hubieseis visto tos a una como los de Ovejuna, gritar:
¡¡¡Hasta que aprendas!!!, ¡¡¡hasta que aprendas calamidad!!

Bueno, no hace falta decir que no fui seleccionado, pero mi madre que es muy sabia me animaba diciendo: Tú jomío no les hagas caso a esta maná d´incurtos que no saben jacer la “O” ni con un canuto. Y dándome un capón en el cogote me suelta: ¡Ya te lo dije tozudo! Ahora que toa España ta visto como te parí, con esa pirtrafa que me gastas, ya no techas novia en toa la vía. ¡Anda que mi madre también….! Hasta le tuve que decir ya un poco enfadao: ¡Pues anda que tú, no sé de qué te pavoneas porque esto mío (era poco pero mío), será herencia no? ¡amos digo yo! Ella me miró con cara de resignación pero no dijo ni pío.

Ah, deciros que mi madre se equivocó porque al año siguiente me casé. También es verdad que al día siguiente de la boda, mi esposa me dejó tirao. Yo creo que poseo el divorcio más rápido de la historia.
Fijaros si el mundo tiene millones y millones de kilómetros, y luego va esta lagarta y me deja por unos centimetrillos de ná. En fin, que ahora a mis 60 cmts. perdón, a mis 60 años, estoy por estrenar, tanto en las galas musicales como en…. Bueno dejémoslo en lo de las galas.
¡¡Mujeres!!