

¡NECESITO PISTA! Hoy no ando yo mu fino que digamos, mi capacidad varonil ha perdido muchos enteros y mi auto-estima anda bajo mínimos. ¡Yo que me las prometía tan felices! ¡Qué iluso!"Pensaba dejar bien alto el pabellón de los terrícolas pero me salió el tiro por la culata. A decir verdad la culata quedó intacta porque el tiro resultó ser un tiro con balas de fogueo. Pero mejor vayamos a los detalles.
Una vez en su chalecito, un apartamento espacial intergaláctico a todo lujo y confort, no se anduvo con rodeos ni preliminares y así de golpe y porrazo sin ni siquiera dejar que me diera una ligera duchica, va y me suelta: ¡Qué! ¿Jugamos una partidica de tenis?
—¿De tenis? —respondí yo muy sorprendido mientras me iba diciendo para mis adentros: ¿Será que aquí le llaman así?
Y acto seguido me apresuré a decirle: ¡Pos güeno! ¿Y dónde está la pista?
—¡Tranquilo cuchi cuhi! —me susurró al oído añadiendo con voz acaremelada y sensual: No seas impaciente pichoncito que lo bueno es más bueno si se hace esperar.
—No, si yo es por ir ganando tiempo, —exclamé con una sonrisa pícara.
Y haciéndome un poco el interesante le pregunté: Oye corazón, ¿la pista tiene hierba o sueles pasarle la cortadora de cesped?, es para saber si la superficie de juego es suave y esponjosa o más bien lisa.
—¡Ay cariño! ¡Qué gracioso eres corazón! dijo ella muy melosa guiñándome uno de sus ojazos. ¿De veldá que no lo sabes mi amol? Anda pichoncito mío déjate de bromas e iniciemos el juego que me han dicho que los terrícolas sois todo energía pura, incansables e insaciables.
Enseguida me percaté de qué tipo de juego se trataba pues en menos que canta un gallo, un galán de noche de diseño futurista que había por allí vacío, en 5 segundos quedó ocupado con toda su indumentaria externa e interna.
—¿De tenis? —respondí yo muy sorprendido mientras me iba diciendo para mis adentros: ¿Será que aquí le llaman así?
Y acto seguido me apresuré a decirle: ¡Pos güeno! ¿Y dónde está la pista?
—¡Tranquilo cuchi cuhi! —me susurró al oído añadiendo con voz acaremelada y sensual: No seas impaciente pichoncito que lo bueno es más bueno si se hace esperar.
—No, si yo es por ir ganando tiempo, —exclamé con una sonrisa pícara.
Y haciéndome un poco el interesante le pregunté: Oye corazón, ¿la pista tiene hierba o sueles pasarle la cortadora de cesped?, es para saber si la superficie de juego es suave y esponjosa o más bien lisa.
—¡Ay cariño! ¡Qué gracioso eres corazón! dijo ella muy melosa guiñándome uno de sus ojazos. ¿De veldá que no lo sabes mi amol? Anda pichoncito mío déjate de bromas e iniciemos el juego que me han dicho que los terrícolas sois todo energía pura, incansables e insaciables.
Enseguida me percaté de qué tipo de juego se trataba pues en menos que canta un gallo, un galán de noche de diseño futurista que había por allí vacío, en 5 segundos quedó ocupado con toda su indumentaria externa e interna.
Y cuando vi lo que vi, ¡mamma mía!, ¡bufff! ¡wahuuuuu!... Aquí ya fue cuando empecé a preocuparme seriamente porque tuve la ligera sospecha de que para ganar aquel partido de tenis iba yo a necesitar bolas muy gordas, dicho de otra manera: aquel potorro, perdón, digo potaje galáctico, tenía mucha carne pa este cachico pan.
Lo que en aquel momento se dibujó en el lienzo de mi retina, creo conveniente que es mejor obviar detalles y descripciones en aras a la brevedad. ¿Preferís que describa el paisaje? ¡Mirad que a mí no me cuesta ná!
Lo que en aquel momento se dibujó en el lienzo de mi retina, creo conveniente que es mejor obviar detalles y descripciones en aras a la brevedad. ¿Preferís que describa el paisaje? ¡Mirad que a mí no me cuesta ná!
Cuando el otro galán de noche se vistió con mis prendas todas ellas compradas a tocateja en el Corte Inglés, ella me dedicó una de aquellas miradas profundas y penetrantes, de aquellas que hablan por sí solas, de aquellas que te están gritando que no, que aquello no va a funcionar y que que aquella olla ya en plena ebullición iba a necesitar productos autóctonos y no imitaciones de importación. Lo digo porque segú ella miraba iba frunciendo el ceño y dándole a la cabeza así como cuando alguien duda de que la cosa no pinta nada bien.
No obstante comenzamos el partido ganado yo el primer juego, ella también ganó. Diréis que es raro que en un partido ganen los dos, pero así fue. ¿qué queréis que os diga.
Iniciamos el segundo y volví a ganar, ella también ganó. Pensad lo que queráis.
Aquella pista de textura suave y aterciopelada donde las bolas iban y venían a ritmo endiablado pronto empezó a pasarme factura de tal manera, que al tercer juego el cansancio hizo mella, el servicio apenas si entraba y a malas penas conseguí un empate como mucho, aquí ella perdió, me refiero a que perdió el control y me recetó un rapapolvos.... era evidente que todo fue consecuencia de mi pésimo juego. Aquello ya no era partido ni era ná y mira que me concentraba pero no, que no había manera y todo era un querer y no poder. La contrincante era toda una profesional y yo a su lao era un simple aficionao. También es mala suerte ¡leche!, que pa una vez que fallo, haya tenido que ser con este bombón galáctico. Y es que claro tanto tiempo sin entrenar perdido por esas jodías galaxias....
No obstante comenzamos el partido ganado yo el primer juego, ella también ganó. Diréis que es raro que en un partido ganen los dos, pero así fue. ¿qué queréis que os diga.
Iniciamos el segundo y volví a ganar, ella también ganó. Pensad lo que queráis.
Aquella pista de textura suave y aterciopelada donde las bolas iban y venían a ritmo endiablado pronto empezó a pasarme factura de tal manera, que al tercer juego el cansancio hizo mella, el servicio apenas si entraba y a malas penas conseguí un empate como mucho, aquí ella perdió, me refiero a que perdió el control y me recetó un rapapolvos.... era evidente que todo fue consecuencia de mi pésimo juego. Aquello ya no era partido ni era ná y mira que me concentraba pero no, que no había manera y todo era un querer y no poder. La contrincante era toda una profesional y yo a su lao era un simple aficionao. También es mala suerte ¡leche!, que pa una vez que fallo, haya tenido que ser con este bombón galáctico. Y es que claro tanto tiempo sin entrenar perdido por esas jodías galaxias....
Ella me miró con cara de pocos amigos, pero iniciamos el cuarto juego y aquí ya fue la hecatombe, el desastre total, el hundimiento, bueno el hundimiento no porque apenas si se hundió nada, quiero decir que me vine abajo espectacularmente.
Ella se cabreo, yo me sorprendí y antes de salir de mi asombro me pregunto malhumorada y visiblemente decepccionada:
—¿Pero tú de donde procedes chacho?
—Yo de la Tierra—le dije un poco asustao. ¿Y tú?
—Eso no importa ahora, "latin lover" de pacotilla pero dime: ¿En la Tierra todos sois tan débiles o es que tuve la mala suerte de de toparme contigo?, porque vale, está bien que deslumbres con las dimensiones y la potencia de tu nave pero jomío, eso de guardar la proporción con el piloto....
—¡Hombre!, digo ¡Mujer! Pues… estooo. ejem.. débiles débiles… ¡es que tú pides mucho!
—¿Mucho? ¡Serás bandarra! ¿Llevamos tres juegos y dices que es mucho? ¡Pero en qué país vives tú, chacho!, esto va a tres sets de 6 juegos cada uno y no hemos acabado ni el primero!
Yo sin que se diera cuenta así con los dedos como mi agüela, empecé a calcular: 6 x 3 = a 18. Y le dije: ¡Juer galáctica! ¡A ver si te piensas que yo soy Robocop!
—¡Anda no hagas que me cabree y vete pa tu Tierra que allí los hombres no servís pa ná! Venga coje tus calzoncillos largos tipo "oeste", abastece tu nave de combustible antes que me arrepienta y ponte mirando pa Burguillos que por aquí tiés mu poco que hacer… ¡Valiente mequetrefe estás hecho! ¡Tres juegos y "caput"!! Jejeje, ¡Pero chacho! ¿Ande vas por el mundo con esa miseria? ¿No te da vergüenza?
¡La madre que la parió! Mira, me quedé mudo, no atinaba a articular vocablo. ¡Qué genio más cochino tenía la joía galáctica! ¿Cómo serán los hombres en su Galaxia? Igual son todos unos Terminaitors y claro, así cualquiera compite con ellos. El caso es que me dejó humillao, empequeñecío, ruborizao y con la sensación de haber hecho un ridículo espantoso. Y si no la puse de vuelta y media fue porque necesitaba el carburante pues si se cabrea un poco más y me lo niega, este blog hubiera tenido sus días contados, bueno más que el blog quien lo emborrona.
Y bueno, cuando dimos por finalizado nuestro particular show del “Dúo Pimpinela”, con el rabo entre las piernas me fui alejando cabizbajo hacia mi “Terremoto” y ya sentado y motores en marcha le pedí perdón a mi nave por no haber estado a la altura de su nombre, e inicié el despegue dejando decepcionada a una galáctica que eso sí; ¡Vaya peazo galáctica!
En fin, que voy pa Burguillos en busca de somieres que ahora ya sí, estoy totalmente convencido que lo que quiero es un catamarán.
Así que amigos, después de hacerle unos pequeños retoques en vuelo a mi nave para que aterrice en descenso vertical, dejadme bien limpita la era del tío Bartolo que voy pa España. Y por favor, prepararme un potaje extremeño de esos que quitan el hipo que arrastro más hambre que el perro un ciego, (hubiera podido decir que mi perro), que por estos lares no ves un cacho pan ni en pintura.
¡Anda ya y que se vayan los viajes espaciales a tomar viento fresco! que como en mi Tierra no hay ná.
Lo dicho, en pocos días estoy con vosotros.
—¿Pero tú de donde procedes chacho?
—Yo de la Tierra—le dije un poco asustao. ¿Y tú?
—Eso no importa ahora, "latin lover" de pacotilla pero dime: ¿En la Tierra todos sois tan débiles o es que tuve la mala suerte de de toparme contigo?, porque vale, está bien que deslumbres con las dimensiones y la potencia de tu nave pero jomío, eso de guardar la proporción con el piloto....
—¡Hombre!, digo ¡Mujer! Pues… estooo. ejem.. débiles débiles… ¡es que tú pides mucho!
—¿Mucho? ¡Serás bandarra! ¿Llevamos tres juegos y dices que es mucho? ¡Pero en qué país vives tú, chacho!, esto va a tres sets de 6 juegos cada uno y no hemos acabado ni el primero!
Yo sin que se diera cuenta así con los dedos como mi agüela, empecé a calcular: 6 x 3 = a 18. Y le dije: ¡Juer galáctica! ¡A ver si te piensas que yo soy Robocop!
—¡Anda no hagas que me cabree y vete pa tu Tierra que allí los hombres no servís pa ná! Venga coje tus calzoncillos largos tipo "oeste", abastece tu nave de combustible antes que me arrepienta y ponte mirando pa Burguillos que por aquí tiés mu poco que hacer… ¡Valiente mequetrefe estás hecho! ¡Tres juegos y "caput"!! Jejeje, ¡Pero chacho! ¿Ande vas por el mundo con esa miseria? ¿No te da vergüenza?
¡La madre que la parió! Mira, me quedé mudo, no atinaba a articular vocablo. ¡Qué genio más cochino tenía la joía galáctica! ¿Cómo serán los hombres en su Galaxia? Igual son todos unos Terminaitors y claro, así cualquiera compite con ellos. El caso es que me dejó humillao, empequeñecío, ruborizao y con la sensación de haber hecho un ridículo espantoso. Y si no la puse de vuelta y media fue porque necesitaba el carburante pues si se cabrea un poco más y me lo niega, este blog hubiera tenido sus días contados, bueno más que el blog quien lo emborrona.
Y bueno, cuando dimos por finalizado nuestro particular show del “Dúo Pimpinela”, con el rabo entre las piernas me fui alejando cabizbajo hacia mi “Terremoto” y ya sentado y motores en marcha le pedí perdón a mi nave por no haber estado a la altura de su nombre, e inicié el despegue dejando decepcionada a una galáctica que eso sí; ¡Vaya peazo galáctica!
En fin, que voy pa Burguillos en busca de somieres que ahora ya sí, estoy totalmente convencido que lo que quiero es un catamarán.
Así que amigos, después de hacerle unos pequeños retoques en vuelo a mi nave para que aterrice en descenso vertical, dejadme bien limpita la era del tío Bartolo que voy pa España. Y por favor, prepararme un potaje extremeño de esos que quitan el hipo que arrastro más hambre que el perro un ciego, (hubiera podido decir que mi perro), que por estos lares no ves un cacho pan ni en pintura.
¡Anda ya y que se vayan los viajes espaciales a tomar viento fresco! que como en mi Tierra no hay ná.
Lo dicho, en pocos días estoy con vosotros.






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